XXIX Triatlón Califas de Hierro | Mi viaje más loco

¡Bienvenido a una nueva crónica por el blog! En esta ocasión querría hablarte sobre mi carrera en el Triatlón Sprint de Posadas de 2017 (técnicamente llamado XXIX Triatlón Califas de Hierro). Realmente ha sido la carrera en la que mejor me lo he pasado en muchísimo tiempo, por la locura que ha supuesto el viaje en sí, más que por lo que he vivido en carrera.

El Viaje

El viaje en sí fue una absoluta locura. Mis amigos Luis, Antonio, Josemi y yo, nos fuimos el día antes a la localidad cordobesa de Posadas, para así ahorrarnos un madrugón cuando llegase el momento de partir hacia la carrera. Realmente fue algo que decidimos a última hora, ya que en principio sí que íbamos a salir desde Sevilla el mismo día de la prueba, pero algunos compañeros del club reservaron en un hostal/pensión de la localidad y ya fuimos cayendo en la tentación, uno detrás del otro.

Esta gestión terminó resultando fatídica para todos nosotros, ya que la pensión no tenía aire acondicionado en las habitaciones y éstas estaban a más de 35 grados, por lo que durante la noche no pudimos dormir absolutamente nada, en nuestros lavabos salía el agua de color marrón, el ventilador hacía un ruido infernal… Vamos una delicia. Si bien no lo cuento todo, al final del post incluyo un vídeo donde le cuento a un amigo mío parte de la experiencia en cuanto al hospedaje. Merece la pena verlo, porque de esa noche y de la mañana siguiente podría escribir una novela al completo.

Lo que sí te diré, es que algunas situaciones fueron tan absurdas que al final no paré de reír desde que llegué a Posadas, hasta que volví a casa al día siguiente: personal de la pensión tratando de ligar con mis compañeros, charlando por whatsapp a las cinco de la madrugada con los chicos del club, una tostada “media” servida en la cafetería del tamaño de un melón, cazadores borrachos liándola parda de noche a la espera de que abriesen la cafetería, yo rociando de agua la cama a ver si me refrescaba… Vamos una liada increíble.

La carrera

La clave de esta carrera está en parte en la gestión del coche y las transiciones, y digo esto porque la natación tiene lugar en una localización completamente diferente a donde se termina corriendo, por lo que nuestra idea era dejar el coche en Posadas (donde teníamos la habitación reservada y terminábamos corriendo), dejar todo preparado con las cosas de correr en la segunda transición y subir con las bicis unos 10 km hasta el pantano donde nadábamos, para así calentar un poco y aprovechar que la organización baja el material de la natación que dejas en la primera transición, y la mochila que les dejas en el camión guardarropa, hasta la zona de meta.

La verdad es que a pesar de haber dormido poco no me encontraba cansado, y además de haber ido haciendo todo con relativa calma desde muy temprano, luego nos entró muchísima prisa porque al final íbamos tarde a absolutamente todos los lados y casi nos cierran las dos transiciones para poder empezar la carrera.

Natación

Lo de la natación fue peculiar. Aún quedaban algunos minutos para que empezara la prueba y los jueces estaban retrasando a los nadadores que se encontraban más adelantados, ya que se estaban poniendo por delante de la línea establecida para la salida, por lo que me quedé rezagado en la orilla para no gastar fuerzas nadando en balde en mitad del pantano. Estaba por lo tanto unos 50 o 70 metros por detrás de los primeros (en plena orilla) cuando sin previo aviso dieron el pistoletazo para comenzar la carrera. Por ello tuve que remontar una distancia considerable y superar a bastantes nadadores que iban más lentos que yo, pero aún así me salió un sector de natación con el que acabé muy contento, y con menos golpes de los que cabría esperar en esa situación.

Terminada el agua, la primera transición era todo un problema. Este año el nivel del agua del pantano había bajado aún más que en años anteriores y las enormes cuestas que había que subir hasta la presa (donde se encontraban las bicis) hacía que fuese muy importante esta primera transición. De hecho nada más salir del agua nos encontrábamos con una rampa superempinada, y en cuanto suavizaba la pendiente había una zona especial en la que habíamos dejado colocadas unas zapatillas de correr para poder subir con seguridad hasta la zona donde teníamos las bicicletas. Esas cuestas eran infernales y de hecho muchísima gente las subió andando. A mí personalmente me pusieron los gemelos a fuego y las pulsaciones al límite, aunque nunca dejé de correr.

Si quieres ver mi sector de natación en Strava pincha aquí.

Bici

En mi caso (y como suele ser habitual), la bici fue el sector en el que mejor me lo pasé. Prácticamente el sector lo hice en solitario, ya que nunca pude hacerme con un grupo estable (y cuando lo hacíamos solía tirar yo) y sufrí de lo lindo entre la temperatura que ya hacía y las cuestas que nos planteaba el circuito, teniendo en cuenta que la distancia era de 20km y había que tratar de darlo todo y reservar lo mínimo posible.

Básicamente corríamos unos 7k hasta llegar al pueblo y hasta ahí sí lo hice todo en solitario. Varias cuestas abajo y hacia arriba hacía que fuese imposible o prácticamente imposible el formar un grupo. Luego entrábamos en un sector entre el km 7-11 donde nos adentrábamos en parte de Posadas, zona en la que iba pillando a grupos inconexos y a corredores solitarios, pero salvo un chico del Montilla nadie entraba a relevos, por lo que opté por poner una velocidad de crucero a unos 40km/h. Haciendo eso fuimos descolgando a varios corredores y fui estabilizando un poco mis pulsaciones, ya que hasta ese momento todo estaba siendo muy caótico. Entre los km 11 y 13 había una pendiente más o menos sostenida y ahí los que iban más justos siguiendo nuestra rueda se quedaron colgados y nosotros pudimos pillar al grupo que llevábamos justo por delante. Nos costó bastante esfuerzo, pero al llegar vimos que ninguno tiraba y nos pedían colaboración. Tras tratar de recuperar el aliento nos pusimos manos a la obra hasta que llegamos al pueblo (la mayor parte del terreno era favorable así que tampoco fue un suicidio para las piernas).

Si quieres ver mi sector de bici en Strava pincha aquí.

Carrera a pie

La carrera a pie fue divertida, aunque el calor terminó por machacarme. Como siempre el pueblo de Posadas se volcó con los corredores, animando, regándonos con mangueras para que no muriésemos en el intento y siempre al pie del cañón, haciendo que al final nos vengamos un poco arriba y vivamos una experiencia única en Andalucía. El circuito consistía en una recta a la que le dábamos dos vueltas, siendo la ida cuesta abajo y la vuelta cuesta arriba. Más o menos me estabilicé en mi posición, aunque fui más lento de lo que a mí me hubiese gustado. Finalmente rebajé mi tiempo total del año pasado en un minuto (hubiesen sido dos si la transición no hubiese sido tan larga y si no hubiese contado mi tiempo desde la orilla).

Si quieres ver mi sector de carrera a pie en Strava pincha aquí.

Tiempo final: 01:19:14.

La entrevista

Para terminar

¡Hasta aquí ha llegado mi crónica de hoy! ¡Espero que te haya gustado! Sé que ya hace mucho tiempo desde que corrí este triatlón y que aún tengo pendiente otras dos crónicas por actualizar, pero dentro de muy poco prometo traerlas por aquí.

¡Nos vemos en la siguiente entrada!

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