52 Behobia-San Sebastián 2016 | Una experiencia inolvidable

¡Bienvenido de nuevo a mi blog personal! Hace ya una eternidad que no subo por aquí ningún tipo de crónica, y es que si bien desde que corrí el triatlón de Punta Umbría he corrido también la Carrera Nocturna de Guadalquivir esta última carrera fueron menos de 10 kilómetros de risa al trote cochinero (por llamarlo de alguna manera) y como no había tantas cosas destacables como para escribir una crónica, preferí no publicar nada al respecto. En cualquier caso, hace unas semanas he tenido el lujo de correr la Behobia-San Sebastián de 2016, en su 52 edición y quería compartir contigo qué experiencia he vivido en la media maratón (o casi) más mítica del calendario nacional.

llegada-behobia

Cómo surgió la idea de correr la Behobia

Durante la Orbea Monegros de este año conocí en persona a Mikel Conde, amigo que me presentaron por internet un año y medio antes y con quien hablaba con regularidad desde entonces. Resulta que tras acabar la maratón de BTT me dijo de correr juntos la Behobia, y ya que era una prueba clásica, que él conocía muy bien y al asegurarme que sería una experiencia para recordar toda la vida, lo cierto es que me picó la curiosidad. En ese momento no le aseguré nada (eran bastantes meses hasta que la Behobia tenía lugar y muchas cosas podían pasar), pero como unos quince días después abrían las inscripciones estuvimos hablando mucho del tema a lo largo de esas semanas. Total, que el día de abrir inscripciones me apunté a correrla, unas semanas después contraté los transportes (avión, autobús, etc.) y Mikel me consiguió un buen precio en la pensión de su pueblo, lugar en el que haríamos centro durante el fin de semana que pasaría allí, con el fin de no solo correr la Behobia sino también de conocer la zona San Sebastián y alrededores.

El viaje

La ida

Llegado el día (11 de noviembre), mi avión salía a las 6:45 para llegar lo más temprano posible a Bilbao (no había conexión directa Sevilla-San Sebastián) y allí coger un autobús que me llevase hasta la estación de autobuses de San Sebastián, lugar donde me encontraría con Mikel. Una vez nos vimos ya a eso de las 11, nos dispusimos a conocer Donosti.

San Sebastián

Sinceramente, lo único que puedo decir de San Sebastián son cosas buenas (la arquitectura, la gente, las tiendas, la comida, el paisaje…), pues la ciudad me enamoró completamente y me encantaría volver en cuanto pueda. La zona de la playa de La Concha, el ayuntamiento, la iglesia de Santa María, la playa de Zurriola o la Catedral fueron algunos de los lugares que más me gustaron de mi visita.

Además durante la visita turística pude conocer a Sergio (un amigo de Mikel, con quien tuve el honor de correr también la carrera un par de días después) y sus amigos.

Andoáin

Durante el día y medio restante estuve conociendo la localidad de Andoáin, lugar donde me quedé a dormir, pueblo además donde vive Mikel y paraje natural de cuento de hadas para salir en bicicleta o para correr campo a través. Sinceramente por lugares así me explico que luego surjan los cuentos donde hay gnomos y seres fantásticos. No solo pude disfrutar de una paseo por una maravillosa vía verde que tienen por los alrededores, sino que durante dos días me cebaron de lo lindo (la familia de Mikel me hizo sentirme como en mi propia casa), la pensión estaba genial (barata, moderna y bien acondicionada) y además, en ella pude conocer a RobTheCross (un seguidor del blog muy activo en redes sociales y con quien alguna que otra vez he hablado a través de Twitter). También me he quedado con unas ganas terribles de volver y salir por allí en bici con Mikel, Ortzi, Íñigo y otros tantos amigos. Si tienes la oportunidad de ir alguna vez a Andoáin te lo recomiendo completamente.

Visita a MettaCarbon

Además, el mismo viernes que llegué también visitamos las instalaciones de MettaCarbon (empresa que ha colaborado alguna vez conmigo para Diario de un Campista) en Zarautz, conocimos un poco mejor cómo funcionan y aproveché para desvirtualizar al equipo con el que llevo hablando cerca ya de dos años. Personalmente me hizo ilusión dar ese paso y poder tener ese trato más humano, ya que muy posiblemente podamos hacer algunas cosas interesantes de cara al futuro.

La Feria del Corredor

El sábado por la tarde fuimos a la Feria del Corredor para retirar nuestro dorsal (en el estado de Anoeta) y recoger nuestra camiseta oficial de participante (en el velódromo que está justo al lado). Lo gracioso fue que estábamos Mikel, Javi y yo, y tras dirigirnos hacia el velódromo comenzó a caer la mundial (durante toda esa tarde caía una llovizna muy débil y fina, por lo que no era molesto andar, pero en ese momento cambiaron las tornas) y se formó una cola de unos 300 metros para poder entrar a las instalaciones… ¡Menos mal que éramos de los primeros! Una vez en el velóromo, pudimos mirar muchos puestos y además pude hablar tranquilamente con los chicos de Sportopticas, con quienes traeré alguna que otra cosilla para el blog dentro de unas semanas. Lo mejor de todo eso fue pude conocer un poco mejor a Javi, un primo de Mikel que está tan loco como nosotros, y que corrió con nosotros la mayor parte de la carrera hasta que nos pegó un palo en los últimos tres kilómetros.

La Carrera

La Previa

Por la mañana me levanté temprano en la pensión y fui a casa de Mikel con mi maleta ya hecha (me iría desde la meta directamente hacia el aeropuerto) y desayunamos. Ahí viví uno de los momentos más divertidos de todo el viaje, pues estábamos discutiendo sobre si deberíamos llevar más o menos ropa de abrigo y lluvia, y en una de esas Mikel se asomó por la ventana para ver qué tiempo hacía y al hacerlo vimos una imagen como de película: un árbol se movía violentamente al son del viento y una lluvia considerablemente fuerte azotaba las calles. La expresión de su cara lo dijo todo y nos pegamos unas buenas risas.

La ida la hicimos en transporte público. Lo primero fue coger el tren para ir hasta Irún (en la parada de San Sebastián nos encontramos ya con Sergio) y lo segundo fue coger el autobús hasta Behobia. Antes de montarnos en el bus nos encontramos con Javi por un fallo técnico, ya que debía haberse montado en nuestro vagón de tren y no pudo hacerlo (por lo que todo ese trayecto tuvo que hacerlo solo).

Mientras esperábamos en los aledaños de la salida (durante hora y media debido a mi cajón de salida por no tener marca acreditada al liarla un poco durante las inscripciones) se nos unieron Ane (conocida de Mikel) y Eva (amiga de Sergio), quienes corrieron también gran parte de la carrera con nosotros.

Durante aquella mañana quedaron muchos blogueros y tuiteros del mundo del running a quienes me hubiese gustado conocer, pero el hecho de yo salir tan tarde con respecto a ellos hizo que me fuese imposible organizarme con sus horarios, por lo que tendré que esperar otra ocasión para tratarles en persona.

La crónica de la prueba

Sinceramente creo que de la carrera es de lo que menos tengo que contar. Desde la salida y los primeros kilómetros ya marcamos nuestro ritmo controlando todo el rato el globo de las dos horas para quedar por delante de él (la idea era ir todos juntos y disfrutar del ambiente).

Al poco de comenzar empezaron las primeras cuestas y sobre todo a partir del kilómetro cinco (el principio de la peor cuesta de todas) hasta prácticamente el diez nos calló una buena lluvia. Yo hasta ese momento había coqueteado con la idea de correr sin mi chubasquero, pero viendo el viento que hacía con respecto a lo que me había mojado, decidí que lo más inteligente era seguir con él puesto para evitar coger frío.

Fuimos sobrepasando todas las cuestas y obstáculos que nos puso el día (con una meta volante caída), hasta que llegados a los últimos tres kilómetros Javi, Ane y Eva se pusieron a tirar y se fueron, mientras que Mikel, Sergio y yo nos quedamos a disfrutar de lo que nos quedaba. La llegada fue un momento muy emotivo, ya que lo hicimos los tres de la mano y pasamos una mañana espectacular. Si quieres ver el perfil de nuestra carrera por Strava, pincha aquí.

Personalmente creo que es una carrera que viviendo en España hay que correr al menos una vez en la vida, no ya por el paisaje (que para lo que puede ofrecer el País Vasco, no es una carrera enfocada a llevarte por lugares mágicos), ni por la dureza del recorrido (es un circuito exigente, aunque si sabes regularte no es criminal), sino por el excepcional ambiente que tiene la prueba por parte del público. Había gente animando desde el principio hasta el final, a pesar del tiempo adverso, de que hubiese pasado más de hora y media desde que comenzaron los primeros hasta que llegamos nosotros, a pesar de que en algunos puntos no hubiera lugares cercanos para dejar el coche y para ir a animar el espectador se tuviese que pegar una caminata curiosa… Sinceramente nos animaban muchísimos espectadores de todas las edades y lo hacían de manera que nos hacían sentir los cabezas de carrera que estaban disputando la prueba. Esa sensación de arropo minuto a minuto, metro a metro es indescriptible. Además, la llegada a San Sebastián después de todo lo vivido me parece de 10, por lo bonita que es la ciudad y por lo bien montada que está la meta.

Vídeo

Para terminar

¡Hasta aquí ha llegado mi crónica de hoy! ¡Espero que te haya gustado! No suelo escribir mucho por aquí para contar mi día a día, ya que no dispongo del tiempo suficiente para ello, pero al menos espero que esta entrada te haya servido para conocer algunos detalles de mi última aventura. ¡Pronto por aquí y por mi canal de Youtube te contaré una reflexión de mi temporada, así como algunos detalles de lo que me espera en 2017!

¡Un abrazo!

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